La humanización de la medicina

 

 

André Sanou, Bobo-Dioulasso

 

 

Viajar al continente africano siempre es una revolución interna. Pasados los días, algunas experiencias se van haciendo a un lado y otras continúan en primer plano. A estas les dedico atención. Interpreto que son las que estoy en condiciones de elaborar, de comprender. Ponerles palabras forma parte de este proceso, confío en que sirvan también a alguien más.

Tras el último viaje a Dakar, el pasado mes de mayo, la experiencia que permanece es la de la naturalidad con la que allí se vive la enfermedad. O la falta de naturalidad con la que la vivimos aquí.

La razón del viaje fue la de iniciar la organización del I Congreso Afro-Europeo de Salud Materno-Infantil, fue una inmersión en la medicina tradicional. Pero no solo eso, también íbamos con la actitud de observación amplia que todo viaje de intercambio cultural requiere.

Tratamientos para la salud mental

Uno de los temas que nos atrajo fue la forma en que se aborda este tema. Es un enfoque que atiende la dimensión social del desequilibrio, como ocurre en la cultura mapuche. En Senegal existe un ritual para este tipo de enfermedades que se denomina Ndëpp. Los instrumentos son el ritmo del tambor y la danza. Participan el médico, el enfermo y toda la comunidad a la que pertenece. Y cuando allí se habla de comunidad, se hace referencia a los hombres y también a los espíritus.

Con absoluta naturalidad este ritual visibiliza la implicación de las relaciones, la cultura y la herencia en el desequilibrio que encarna el enfermo. Dentro de esta comprensión de la salud mental se hace realmente difícil desentenderse de la enfermedad de alguien cercano. Sanar al enfermo es sanar a la comunidad, es sanarse a uno mismo.

La salud mental en la vida cotidiana

Además de estas informaciones pudimos ver cómo son tratadas las personas que presentan algún tipo de trastorno.

En la piscina de un restaurante un chico de unos 14 años lloraba con fuerza. Su madre intentaba que saliera del agua y él se resistía tanto como podía. Al poco rato, el chico que se encargaba de las hamacas se metió a la piscina sin mediar palabra, tomo al chico, lo saco del agua y continuó con su trabajo. La madre siguió atendiendo a su hijo. De nuevo nos impresionó la serenidad del entorno frente a una situación que aquí, en nuestra cultura, hubiera generado un gran revuelo o infinidad de comentarios.

Al día siguiente, en el mercado de pescado de Samboudiane, mientras comíamos unas ostras hechas al fuego, se acercó un hombre tambaleándose con un movimiento y un discurso muy desestructurado. No sabría decir si solo era por el alcohol o tenía otro problema. Se sentó junto al fuego y empezó a manipular la leña. Nosotros ya teníamos que irnos pero Marcel, el gestor del proyecto en Senegal, dijo que mejor esperábamos a que llegaran los pescadores que estaban a cargo del fuego. El hombre, en ese estado, podía hacerse daño. No le echaron, nadie se fue corriendo. Estaban pendientes de que no se hiciera daño.

La salud física

La última experiencia al hilo de la salud fue en carne propia. Tras la entrevista para el proyecto con el Dr. Sambou Kaoussou, Presidente de la Fédération de Tradi-Practiciens de Santé du Sénégal, uno de mis compañeros y yo decidimos hacerle una consulta personal. Así que pedimos de nuevo una cita con él. Al llegar a su consulta nos hicieron pasar a los dos al mismo tiempo, y con nosotros entró también Marcel. La situación era extrañísima para nosotros. Solo pedimos que un amigo nos acompañe al médico en situaciones extremas y suele esperar fuera. Pero ahí estábamos obligados a hablar de nuestras dolencias y miserias, en compañía.

Para nuestra sorpresa, pasado el primer impacto, fue una experiencia humanamente grande. Nos dimos cuenta de que en nuestra cultura, enfermedad y vergüenza, van juntas. La liberación que sentimos al dejar a un lado este sentimiento nos hizo ver la losa que cargamos por tenerlo. Sin más, accedimos a una experiencia de compasión y de serenidad en cuanto al proceso de enfermedad de la que antes no gozábamos. No necesitamos ni justificar nuestras dolencias, ni buscarles un porqué, ni empequeñecerlas, ni hacerlas grandes. Solo hablamos tranquilamente de ellas.

La dimensión social de la humanización de la medicina

Tras estas experiencias se nos dibujó con mayor claridad lo que significa la humanización de la medicina. Su deshumanización, este tipo de locura que nos ha calado hondo en occidente, podría mejorar mucho si la tratamos desde el punto de vista que África nos ha mostrado: atendiendo e incluyendo su dimensión social.

Este viaje nos ha puesto delante la idea de que la humanización de la medicina no es solo tarea del sector sanitario. Nosotros, individuos y comunidad, necesitamos estar en paz en nuestra relación con la salud y la enfermedad. Necesitamos dejar de avergonzarnos de nuestros males.

 

Tere Puig

 

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1 Comment
  1. Que gran y dulce lección. Profundamente solidaria.

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Reunión de médicos tradicionales en Kolda

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Obra de Steve Godfroyd

Devolver el reconocimiento a la medicina y a los médicos tradicionales

«Los médicos tradicionales en Senegal han colaborado durante años con las estructuras sanitarias para tejer un vínculo en bien de la salud de la población. Ahora es necesario que hagamos la segunda parte del trabajo: dar el reconocimiento y el lugar que merecen a la medicina y a los médicos tradicionales» Séku Baldé, psiquiatra y Responsable de educación para la salud en el departamento de Kolda.

 

Facilitamos que se realice una reunión a finales de noviembre, moderada por Séku Baldé y Marcel Monteil -nuestro Gestor de proyectos en Senegal-, con la asistencia de diez médicos tradicionales aproximadamente. El objetivo es iniciar un proceso de diálogo enfocado a la recuperación del reconocimiento de este sector de la medicina senegalesa.

Séku Baldé será la persona que encamine y cuide del recorrido que las conclusiones de la reunión generen. Marcel Monteil documentará el encuentro a través de escritos y material gráfico.

El presupuesto se destinará a:

  • Desplazamientos de los médicos tradicionales entre sus respectivas poblaciones y Kolda, donde tendrá lugar el encuentro.
  • Desplazamiento de Marcel Monteil desde Dakar a Kolda.
  • Dietas.
  • Remuneración del trabajo de Séku Baldé y Marcel Monteil.
  • Remuneración para la edición del material escrito y/o gráfico posterior al encuentro.

 

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